El proceso de importación paso a paso es un pilar estratégico para medianas y grandes empresas de e-commerce y negocios que buscan optimizar su cadena de suministro. Se puede resumir en tres momentos clave: la planeación estratégica (elegir proveedor, negociar Incoterms y cotizar fletes), la gestión de documentos y aduanas (clasificar la mercancía y preparar pedimentos), y finalmente, la logística de entrega (transporte y liberación final). Dominar esta secuencia es fundamental para escalar operaciones, evitar sobrecostos y retrasos que frenan la competitividad.
Cómo definir tu estrategia de importación antes del primer envío
El éxito de una importación no se mide cuando la mercancía llega a tu almacén. Se define mucho antes, en la mesa de planeación. Una estrategia bien pensada es lo que separa una operación de e-commerce rentable de una que consume tus márgenes de ganancia. Para las empresas que dependen de una logística internacional eficiente, saltarse esta etapa es el primer paso hacia problemas costosos en la aduana.
La elección inteligente de proveedores
Elegir un proveedor en el extranjero es mucho más que encontrar el precio más bajo. La confiabilidad es el activo más valioso en una cadena de suministro global. Las empresas con experiencia no se van con el primero que aparece; evalúan a sus socios comerciales por su historial de calidad, capacidad de cumplir tiempos de producción y, sobre todo, una comunicación fluida y profesional.
Aquí te dejo algunas red flags que hemos aprendido a identificar:
- Comunicación deficiente: Si tardan en responder, dan respuestas evasivas o simplemente no son claros, imagínate cómo será cuando surja un problema real en la producción o el embarque.
- Resistencia a enviar muestras: Un proveedor que confía en su producto no tendrá ningún problema en enviar muestras para que valides su calidad. Si se niega, es una señal de alerta.
- Falta de certificaciones: Dependiendo de lo que importes, la falta de certificados de calidad o cumplimiento normativo puede dejar tu mercancía detenida en la aduana por semanas, afectando tu inventario.
- Presión para pagos por adelantado: Es normal dar un anticipo, pero si te exigen el 100% del pago sin ninguna garantía, es un riesgo operativo y financiero enorme que no deberías correr.
Desmitificando los Incoterms en la práctica
Los Incoterms (Términos de Comercio Internacional) suenan complejos, pero en resumen, definen quién paga qué y hasta dónde llega la responsabilidad de cada parte en la cadena logística. Un error aquí te puede costar miles de dólares y retrasos inesperados.
Pongamos un ejemplo real para una empresa de e-commerce. Imagina que importas electrónicos desde China. Si negocias bajo el término FOB (Free On Board), tu proveedor se encarga de llevar la mercancía hasta el puerto de origen y subirla al barco. A partir de ese punto, el flete internacional, el seguro y cualquier riesgo corren por tu cuenta. Esto te da control sobre tu logística.
En cambio, si pactas DDP (Delivered Duty Paid), el proveedor se ocupa de absolutamente todo hasta que la mercancía toca la puerta de tu almacén o centro de distribución en México, incluyendo impuestos. Suena más fácil, ¿verdad? Pero casi siempre es más caro y te quita visibilidad y control sobre la logística, un activo clave para tu negocio. Entender estas diferencias es vital para una gestión de importaciones eficaz.
Este diagrama resume los tres pilares iniciales del proceso.

Ver estos tres elementos —proveedores, Incoterms y fletes— como un sistema conectado te ayuda a anticipar costos y responsabilidades antes de comprometer capital.
Cotización de fletes sin costos ocultos
Pedir una cotización de transporte es un momento decisivo. No te dejes llevar solo por el precio del flete que te ponen en grande. Exige un desglose de todos los cargos adicionales: gastos en origen y destino, manejo de documentos, recargos por combustible… la lista puede ser larga.
Para un negocio de e-commerce, decidir entre transporte aéreo o marítimo es un equilibrio estratégico entre costo y velocidad de llegada al mercado. El aéreo es perfecto para productos de alto valor y poco volumen, o cuando necesitas reponer inventario urgentemente. El marítimo, aunque más lento, reduce drásticamente el costo por unidad en envíos grandes, lo que impacta directamente en tu margen de ganancia.
Cuando compares opciones, siempre calcula el costo total puesto en destino (landed cost). Esto es, el precio del producto + flete + seguro + impuestos. Solo así tendrás una foto clara de la rentabilidad real de tu importación. Con este plan bien armado, tu operación tendrá una base sólida y te ahorrarás muchas sorpresas desagradables.
Clasifica tu mercancía y calcula los impuestos reales
Una vez que tienes a tu proveedor definido y los Incoterms negociados, es momento de entrar a la parte más técnica del proceso: la clasificación arancelaria. Este paso es crítico, porque de él depende exactamente cuántos impuestos vas a pagar y qué regulaciones debe cumplir tu producto para ingresar a México sin contratiempos.

Piensa en la fracción arancelaria como el ADN de tu mercancía ante la aduana. Es un código numérico de 8 dígitos que identifica tu producto a nivel mundial, y es este código el que dicta el Impuesto General de Importación (IGI) y si necesitas cumplir con alguna Norma Oficial Mexicana (NOM).
Por qué una clasificación incorrecta te cuesta caro
Un simple error en este código puede ser un golpe directo a los márgenes de tu negocio. Imagina que importas gadgets tecnológicos. Si los clasificas mal en una fracción que paga un 15% de arancel, en lugar de la correcta que podría estar exenta o pagar solo un 5%, el impacto financiero es inmediato.
Pero el problema no termina ahí. Una clasificación equivocada puede hacer que ignores una NOM obligatoria, como las de seguridad eléctrica o etiquetado. ¿El resultado? Tu mercancía se queda detenida en la aduana, acumulando costos de almacenaje y retrasando la disponibilidad de tu inventario. Eso se traduce en ventas perdidas y clientes insatisfechos.
La clasificación arancelaria no es algo que debas tomar a la ligera. Un agente aduanal con experiencia es tu mejor aliado estratégico aquí. No solo encuentra la fracción correcta, sino que te defiende ante la autoridad aduanera para asegurar que todo fluya sin sorpresas.
En el mundo de la importación en México, equivocarse en la clasificación puede inflar tus costos hasta en un 20% extra entre IVA e IGI. Y para que te des una idea de la escala, solo en julio se procesaron 5,283,936 pedimentos de importación. Con ese volumen, la precisión es clave para no perder competitividad. Si te interesan los datos duros, puedes checar las estadísticas de la Agencia Nacional de Aduanas de México.
Desglose de los costos de importación más comunes
Para que una importación sea rentable, necesitas tener una visión clara de todos los gastos que implica, desde que la mercancía sale del origen hasta que llega a tu almacén. Aquí te dejo una tabla con los costos más comunes para que no se te escape nada al momento de presupuestar.
Desglose de los costos de importación más comunes
| Concepto de Costo | Descripción | Impacto en el Costo Total |
|---|---|---|
| Impuesto General de Importación (IGI) | Es el arancel que pagas por traer productos de fuera. El porcentaje cambia según la fracción arancelaria. | Alto |
| Impuesto al Valor Agregado (IVA) | Generalmente es del 16% sobre el valor de la mercancía, sumando el IGI y otros gastos. | Alto |
| Derecho de Trámite Aduanero (DTA) | Un pago fijo que se hace por usar las instalaciones de la aduana y por el procesamiento del pedimento. | Medio |
| Honorarios del Agente Aduanal | La tarifa que cobra el profesional por encargarse de todo el papeleo y la gestión del despacho aduanal. | Medio |
| Maniobras y almacenaje | Costos por la carga, descarga y el tiempo que tu mercancía pasa en el puerto, aeropuerto o almacén fiscal. | Variable |
| Flete y seguro local | El costo del transporte desde la aduana hasta tu bodega o centro de distribución y el seguro para proteger la mercancía en ese último tramo. | Variable |
Entender bien estos conceptos te ayudará a evitar sorpresas y a calcular tus márgenes de ganancia con mucha mayor precisión.
El rol estratégico de tu agente aduanal
Elegir un buen agente aduanal es tan decisivo como elegir a tu proveedor. No se trata de alguien que solo llena formularios; es tu representante legal ante el SAT y la ANAM. Su experiencia es lo que te permitirá clasificar bien tu mercancía, pagar los impuestos justos y anticipar cualquier norma que debas cumplir, optimizando tu operación.
Al final del día, una clasificación correcta desde el principio es la base para que el resto del proceso avance sin contratiempos. Invertir en una buena asesoría en este punto es, sin duda, ahorrarte dinero y dolores de cabeza a futuro, protegiendo la salud financiera de tu negocio. Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos echarle un vistazo a nuestras mejores prácticas de importación para PYMEs.
El papeleo indispensable para un despacho aduanero sin demoras
Una vez que tu producto tiene su fracción arancelaria definida, nos metemos de lleno en el corazón administrativo del proceso de importación paso a paso. El papeleo puede sonar intimidante, pero entenderlo es la diferencia entre que tu mercancía fluya sin contratiempos o se quede estancada en la aduana, acumulando costos y frustraciones.
Un flujo documental impecable es lo que distingue a las operaciones logísticas ágiles de aquellas que viven con la constante incertidumbre del despacho aduanero.
Dominar estos documentos es fundamental. No son simples formalidades; son la columna vertebral de tu declaración ante la autoridad. Cualquier inconsistencia, por mínima que parezca, puede encender una alerta y detener toda tu cadena de suministro.
Los tres documentos clave de tu importación
Para cualquier operación de importación, hay tres documentos que siempre deben estar perfectos. Piénsalo así: son el pasaporte, la visa y el boleto de avión de tu mercancía.
- Factura Comercial (Commercial Invoice): Esto es mucho más que un simple recibo. Aquí se detalla qué estás importando, cuánto vale, quién vende y quién compra. Es la base para que la aduana calcule los impuestos. Un error clásico es que el valor declarado no coincida con el valor real, lo que la autoridad puede interpretar como subvaluación y te puede costar multas muy serias.
- Lista de Empaque (Packing List): Este es el "índice" de tu envío. Describe con precisión cómo está empacada la mercancía: el contenido de cada caja, sus dimensiones y su peso. Es vital para que la autoridad aduanera pueda verificar físicamente el cargamento de forma rápida si le toca revisión (reconocimiento aduanero).
- Conocimiento de Embarque (Bill of Lading o Air Waybill): Este documento es, en esencia, el contrato de transporte. Certifica que la naviera o la aerolínea ya recibió tu carga y se compromete a entregarla en el destino acordado. Sin este papel, simplemente no puedes reclamar tu mercancía al llegar.
Tener estos tres documentos perfectamente alineados y sin discrepancias entre ellos es el primer gran paso para un despacho sin dolores de cabeza.
El pedimento de importación: tu declaración oficial
Todos los documentos que acabamos de ver convergen en uno solo, el más importante de todos en México: el pedimento de importación. Esta es tu declaración formal ante el SAT. A través de tu agente aduanal, le informas a la autoridad qué traes, de dónde viene, cuánto vale y, por supuesto, qué impuestos vas a pagar por ello.
El pedimento es un documento complejo que resume toda la operación. Un error aquí, simplemente no es una opción. Su correcta preparación y presentación es un paso crítico. Para que te des una idea, en octubre, las importaciones totales en México alcanzaron los 65,526 millones de dólares. Con ese volumen de operaciones, la precisión es todo.
Los errores documentales pueden generar multas de hasta el 130% del valor de tu envío. Para las empresas que gestionan compras internacionales, tener asesoría experta y apoyarse en servicios logísticos integrales puede prevenir estos problemas tan costosos. Puedes consultar más datos sobre el comercio exterior de México y su impacto económico.
El agente aduanal no es solo un gestor que llena un formato. Es tu representante y tu defensor ante la aduana. Su firma y su patente respaldan la veracidad de toda la información, y es quien dará la cara si surge cualquier discrepancia durante el despacho.
Un pedimento bien elaborado, basado en documentos de soporte correctos, es tu mejor seguro contra demoras. Garantiza que los impuestos se calculen correctamente y que cumplas con todas las regulaciones y restricciones no arancelarias aplicables.
Consejos prácticos para un flujo documental impecable
Para las empresas que dependen del e-commerce y la logística internacional, la agilidad es rentabilidad. Un retraso en la aduana significa inventario detenido y ventas que no se concretan. Aquí te van algunos consejos prácticos para mantener tu papeleo en perfecto orden:
- Digitaliza todo desde el origen: En cuanto tu proveedor tenga la factura y la lista de empaque, pídele que te envíe copias digitales. Así, tú y tu agente aduanal pueden revisarlas antes de que la mercancía siquiera se embarque.
- Crea un checklist documental: Antes de cada importación, haz una lista y asegúrate de tener todo lo necesario. ¿Necesitas un certificado de origen para aprovechar un tratado de libre comercio? ¿O alguna carta de cumplimiento de NOMs? ¡Que no se te pase nada!
- Habla siempre con tu agente aduanal: Mantén una línea de comunicación abierta y constante. Infórmale de cualquier cambio en el envío y asegúrate de que tenga toda la información para preparar el pedimento con tiempo y sin prisas.
Dominar el papeleo te da el control. Con un proceso documental sólido, el paso por la aduana deja de ser una fuente de estrés y se convierte en una etapa predecible y eficiente de tu cadena de suministro. Este es un pilar fundamental para el éxito de tus servicios de importación y exportación.
La logística interna: del puerto a tu bodega
Una vez que tu mercancía recibe luz verde en la aduana, el viaje está lejos de terminar. De hecho, aquí empieza una de las fases más críticas. Superar el despacho aduanal es solo la mitad de la batalla; ahora comienza la carrera para mover tu inversión desde el puerto o aeropuerto hasta tu almacén o, mejor aún, directo a un centro de distribución. Es aquí donde una logística interna bien afinada se convierte en tu arma secreta.

La eficiencia en esta etapa define no solo tus costos de última milla, sino también algo mucho más valioso: la experiencia de tus clientes. Cumplir con las promesas de entrega es el factor que hoy en día consolida a una marca en el competitivo mercado del e-commerce.
FTL vs LTL: la decisión estratégica para tu carga
La primera decisión logística que tienes que tomar es cómo vas a mover tus productos por tierra. Las dos modalidades principales son FTL (Full Truckload o camión completo) y LTL (Less than Truckload o carga consolidada). La elección correcta depende enteramente del volumen y la urgencia de tu envío.
Un escenario común para una empresa en crecimiento es la importación de un contenedor lleno de productos de alta rotación. En este caso, contratar un FTL es la opción más lógica. El camión se dedica exclusivamente a tu mercancía, lo que se traduce en un tránsito más rápido y directo, con menos manipulación y, por lo tanto, menor riesgo de daños.
Por otro lado, si estás probando un nuevo producto o importando un lote más pequeño para reponer inventario, el LTL es tu mejor aliado para optimizar costos. Tu carga comparte espacio en el camión con la de otras empresas, pagando solo por el espacio que utilizas. Aunque el tiempo de tránsito puede ser un poco mayor debido a las múltiples paradas, el ahorro es considerable.
La elección entre FTL y LTL no es estática. Una operación logística exitosa a menudo utiliza una combinación de ambas. Por ejemplo, un FTL para la mercancía principal de temporada y varios LTL a lo largo del año para gestionar el reabastecimiento de ítems específicos.
Para ayudarte a tomar la mejor decisión, aquí tienes una comparativa directa que te será de gran utilidad.
Comparativa práctica FTL vs LTL para tu importación
Esta tabla te ayudará a visualizar rápidamente qué opción se ajusta mejor a tus necesidades de importación y presupuesto.
| Característica | FTL (Full Truckload) | LTL (Less than Truckload) |
|---|---|---|
| Ideal para | Grandes volúmenes, envíos urgentes o mercancía frágil que requiere mínima manipulación. | Volúmenes pequeños o medianos, envíos con presupuesto ajustado y donde el tiempo no es crítico. |
| Costo | Tarifa fija por todo el camión, más rentable para cargas que casi lo llenan. | Pagas solo por el espacio que tu carga ocupa, ideal para optimizar costos en envíos pequeños. |
| Tiempo de tránsito | Más rápido y directo, ya que va de un punto A a un punto B sin paradas intermedias. | Ligeramente más lento debido a las múltiples paradas para recoger y entregar otras cargas. |
| Riesgo de daño | Menor, porque la mercancía se carga una vez y se descarga en el destino final. | Ligeramente mayor por la manipulación en los centros de consolidación. |
Evalúa el volumen de tu carga y la urgencia de entrega. A veces, pagar un poco más por un FTL puede ahorrarte dolores de cabeza y garantizar que tus productos lleguen intactos y a tiempo.
El poder del fulfillment y la trazabilidad
Para las empresas que importan para mantener stock, la logística interna va mucho más allá del simple transporte. El concepto de fulfillment se ha vuelto una solución estratégica que permite a las empresas competir de tú a tú con los gigantes del mercado.
Al externalizar el almacenaje, la preparación de pedidos (picking y packing) y el envío final, no solo liberas capital que estaría inmovilizado en infraestructura, sino que también ganas agilidad. Un socio de fulfillment como Enviando puede recibir tu importación directamente, gestionarla y despachar los pedidos a tus clientes finales, optimizando toda tu cadena de suministro.
La trazabilidad es el pegamento que une toda esta operación. Saber en tiempo real dónde está tu mercancía desde que sale de la aduana te permite planificar mejor tu inventario, gestionar las expectativas de tus clientes y resolver cualquier incidencia antes de que se convierta en un problema mayor. La visibilidad completa de tu carga ya no es un lujo; es una necesidad operativa.
El pago de impuestos y la liberación final de tu mercancía
Llegamos a la recta final del proceso, el momento en que todo el papeleo y la planeación rinden frutos. Aquí es cuando se liquidan los impuestos y se consigue la liberación de tu mercancía para que, por fin, entre a tu cadena de suministro. Este es el último obstáculo entre tu producto y tu almacén.

En esta etapa, tener una gestión de pagos centralizada y un soporte logístico que responda rápido puede acelerar drásticamente este último tramo. Justo aquí es donde muchas empresas, por descuido o falta de experiencia, pierden tiempo y dinero muy valioso.
Los impuestos que te toca cubrir
Una vez que el pedimento está validado, tu agente aduanal te dirá con exactitud cuánto debes pagar de contribuciones. No entender este desglose es como manejar con los ojos cerrados; cualquier error de cálculo le pega directo a tu margen de ganancia.
El pago se sostiene sobre tres pilares:
- Impuesto General de Importación (IGI): Este es el arancel que pagas por traer productos extranjeros al país. El porcentaje cambia muchísimo dependiendo de la fracción arancelaria de tu mercancía.
- Impuesto al Valor Agregado (IVA): Se aplica la tasa estándar del 16% sobre el valor en aduana. Ojo, este valor incluye el costo del producto, fletes, seguros y hasta el propio IGI.
- Derecho de Trámite Aduanero (DTA): Básicamente, es una cuota fija por usar la infraestructura de la aduana y por el procesamiento del pedimento.
Este último pago es un momento clave. Para que te des una idea, de enero a octubre, las importaciones totales a México alcanzaron los 550,096 millones de dólares. De esa cifra, el 79% corresponde a bienes intermedios que mueven a la industria. Una liberación ágil es fundamental para que este motor no se detenga. Si quieres profundizar, puedes checar los informes de comercio exterior del INEGI.
El semáforo fiscal: ¿verde o rojo?
Ya que pagaste los impuestos, tu mercancía pasa por el mecanismo de selección automatizado, que todos conocemos como el "semáforo fiscal". Es un sistema que decide al azar si tu carga se libera de inmediato o si necesita una inspección.
Si te toca luz verde, ¡felicidades! Tu mercancía queda desaduanada y lista para subirse al transporte que la llevará a tu bodega. Misión cumplida.
Pero si te toca luz roja, la autoridad aduanera hará un reconocimiento. Esto no es más que una inspección física y documental para asegurarse de que lo que declaraste en el pedimento es exactamente lo que traes. Aquí es donde tener todos tus papeles en perfecto orden y un agente aduanal proactivo te saca del apuro rapidísimo.
La liberación aduanera no es solo un trámite; es un acelerador de tu flujo de efectivo. Cada día que tu producto está detenido en la aduana es un día que no está generando ventas. Liberar rápido te permite reponer inventario, cumplirle a tus clientes y reinvertir ese capital para seguir creciendo.
Cómo acelerar la liberación de tu mercancía
Para cualquier empresa, la velocidad en este punto se traduce directamente en rentabilidad. Una demora aquí puede causar una ruptura de stock, afectando tus ventas y, peor aún, la confianza de tus clientes.
Aquí te van unas estrategias prácticas para que no te atores en este último paso:
- Centraliza tus pagos: Busca un socio logístico que te ofrezca una cuenta centralizada para pagar impuestos y honorarios. Te evitas los retrasos de las transferencias y simplificas tu contabilidad.
- Ten un fondo para imprevistos: Siempre es buena idea tener un pequeño fondo de contingencia. Así, si sale algún gasto inesperado durante el reconocimiento aduanero, lo cubres sin dramas.
- Comunicación y coordinación: Asegúrate de que tu agente aduanal y tu transportista estén perfectamente coordinados. En cuanto la mercancía se libere, el camión debe estar ahí, listo para cargar y arrancar la ruta hacia tu centro de distribución.
Al final, dominar esta etapa te da una ventaja competitiva enorme. Te permite tener el producto antes en tus manos y optimiza todo el ciclo financiero de tu negocio.
Resolviendo las dudas más comunes al importar
Meterse de lleno en el mundo de las importaciones es emocionante, pero es normal que surjan mil preguntas, sobre todo cuando tu inversión y la satisfacción de tus clientes están en juego. Vamos a desmitificar algunas de las dudas más frecuentes que tienen las medianas y grandes empresas al traer mercancía a México, con respuestas claras y enfocadas en soluciones logísticas.
¿De verdad necesito estar dado de alta como importador?
Esta es, sin duda, la primera gran barrera para muchos negocios. La respuesta corta es: no siempre. Aunque para la mayoría de las importaciones comerciales sí es un requisito estar inscrito en el Padrón de Importadores del SAT, existen soluciones logísticas muy prácticas.
Aquí te van las alternativas más comunes:
- Paquetería y mensajería: Para envíos de bajo valor o urgentes, las empresas de paquetería como DHL o FedEx pueden hacer el despacho por ti con un proceso simplificado. Es ideal para muestras, refacciones o pedidos pequeños.
- Usar una comercializadora: Puedes apoyarte en un socio logístico o una comercializadora que ya esté registrada en el padrón para que importe a su nombre. Legalmente, ellos son los importadores, y una vez que la mercancía está en México, te la facturan como una venta nacional.
- Padrón de Sectores Específicos: Ojo aquí. Si tus productos son de industrias consideradas "sensibles" —como textiles, calzado, acero o químicos—, no basta con el padrón general. Necesitarás una inscripción adicional en el padrón sectorial correspondiente, que es mucho más estricto.
Para las empresas que buscan agilidad y optimización de recursos, la estrategia de usar una comercializadora o un partner logístico integral es clave. Te permite importar legalmente y escalar tus operaciones sin tener que gestionar toda la carga administrativa del padrón desde el día uno.
¿Cuánto tiempo se va a tardar en realidad mi importación?
El tiempo es dinero, y en logística, es la promesa de servicio a tu cliente final. La duración de una importación puede variar muchísimo dependiendo del origen, el transporte que elijas y la eficiencia del despacho aduanero. No hay una fórmula mágica, pero sí podemos darte unos rangos realistas para que planifiques tu inventario.
- Barco (desde Asia): Prepárate para esperar. Solo el viaje por mar puede tardar de 25 a 40 días.
- Avión (desde Asia o Europa): El vuelo como tal dura de 1 a 3 días, pero todo el proceso, desde que recogen la mercancía hasta que aterriza y está disponible, suele llevar de 5 a 10 días.
- Despacho en aduana: Si llegas con todos tus papeles en regla y te toca "luz verde" en el semáforo fiscal, el trámite puede salir en 24 a 72 horas.
- Reconocimiento aduanero (luz roja): Si la autoridad decide inspeccionar tu carga, esto puede sumar de 2 a 7 días extra al proceso, a veces más si encuentran algo complejo.
En resumen, una importación por mar desde China puede llevarte entre 30 y 50 días de puerta a puerta. Por aire, podrías tener tu mercancía en un lapso de 7 a 15 días.
¿Qué hago si mi producto se queda atorado en la aduana?
Que no cunda el pánico. Que retengan tu mercancía es un problema operativo, pero casi siempre tiene solución. Lo primero es actuar rápido y de manera informada. Tu agente aduanal es tu punto de contacto clave; él te notificará de inmediato y te explicará cuál es la incidencia.
Las razones más comunes para una retención son:
- Papeles que no cuadran: Inconsistencias entre lo que dice la factura, el packing list y lo que se declaró en el pedimento.
- Valor declarado muy bajo: La aduana sospecha que el valor de la mercancía está subvaluado para pagar menos impuestos.
- Incumplimiento de NOMs: Falta de etiquetas con la información correcta, certificados de seguridad, o permisos sanitarios que apliquen a tu producto.
- Fracción arancelaria incorrecta: El código que usaron para clasificar tu producto no es el que la autoridad considera correcto.
El camino a seguir es claro: tu agente aduanal se encargará de presentar la documentación o pruebas necesarias para solventar la situación. La clave aquí es tener toda tu información bien organizada y responderle a tu agente lo más rápido posible para liberar la carga y minimizar el impacto en tu cadena de suministro.
Con el aliado logístico adecuado, estas preguntas dejan de ser un obstáculo y se convierten en simples puntos en tu checklist. En Enviando, ofrecemos soluciones integrales para medianas y grandes empresas, desde la gestión de importaciones y almacenaje hasta servicios de fulfillment y envíos nacionales e internacionales. Queremos que tu única preocupación sea hacer crecer tu negocio. Descubre cómo simplificamos tus operaciones en https://enviando.com.mx.



