El costo de fletes es mucho más que la simple tarifa que pagas por el transporte. Para una mediana o gran empresa, especialmente en el mundo del e-commerce o que maneja importaciones, es un componente estratégico que impacta directamente en la rentabilidad. Entender esta estructura a fondo es clave para fijar precios competitivos, gestionar compras internacionales y garantizar márgenes de ganancia saludables en cada venta.
Entendiendo el costo de fletes más allá del precio de envío
El costo de un flete es como un iceberg. Lo que ves en la cotización inicial es solo la punta: el precio del envío. Pero debajo de la superficie, ocultos a simple vista, hay otros gastos que son igual de importantes. Si los ignoras, pueden ir carcomiendo tus utilidades poco a poco. Para negocios que manejan importaciones o un volumen alto de ventas en línea, no prestar atención a estos costos "ocultos" simplemente no es una opción.
Dominar cada pieza que compone el costo de fletes no es un capricho, es una necesidad estratégica. Te permite calcular tus gastos con una precisión increíble y, más importante aún, te da el poder de transformar tu logística de un simple centro de costos a una verdadera ventaja competitiva. Una gestión experta en envíos nacionales, internacionales, importaciones y almacenaje se traduce directamente en una operación más eficiente y un negocio financieramente más sano.
Los costos que no ves a primera vista
Cuando estés planeando tu logística, recuerda siempre que el precio base del transporte es solo el punto de partida. Hay varios elementos que se van sumando y que juegan un papel crucial en tu presupuesto final. Y ojo, porque estos pueden cambiar bastante dependiendo de si tu envío es dentro de México o si cruza fronteras.
Aquí te dejo los factores más comunes que suelen sumarse al costo inicial:
- Seguros de mercancía: Proteger tus productos contra daños o pérdidas en el camino no es un gasto, es una inversión inteligente. El costo del seguro dependerá del valor y la fragilidad de lo que envías.
- Impuestos y aranceles: Para envíos internacionales, esto es inevitable. El Impuesto General de Importación (IGI) y otros tributos son obligatorios y se calculan sobre el valor que declaras en la aduana.
- Maniobras y almacenaje: ¿Tu carga necesita quedarse un tiempo en un puerto, aeropuerto o bodega? Esos servicios de manejo y resguardo generan costos adicionales que debes tener en el radar.
- Recargos inesperados: A veces surgen imprevistos. Un ajuste por el precio del combustible (conocido como BAF), congestión en el puerto o tener que entregar en una zona de difícil acceso pueden generar cargos extra que no tenías contemplados.
Entender el costo de fletes va más allá del precio base, incluyendo elementos como la protección de tu mercancía. Para ahondar en esto, consulta nuestra guía de seguros de carga que te ayudará a tomar decisiones informadas.
Al desglosar cada uno de estos componentes, obtienes una radiografía clara de tu inversión real en logística. Esto te pone en una posición mucho más fuerte para tomar decisiones estratégicas: optimizar rutas, negociar mejores tarifas con las paqueterías y, al final, ofrecer un servicio de primera sin que tu rentabilidad se vea afectada.
Qué componentes definen el costo de tus fletes
Para poder controlar y, sobre todo, optimizar el costo de tus fletes, lo primero es entender de qué se compone. La tarifa que ves en una cotización inicial casi nunca es el monto final; en realidad, es la suma de varios elementos, cada uno con su propia lógica. Si los conoces a fondo, podrás identificar dónde se va el dinero y dónde hay verdaderas oportunidades de ahorro.
Piénsalo como la cuenta de un restaurante. No solo pagas por el platillo principal (el transporte), sino también por el servicio, los impuestos y otros cargos que completan la experiencia.
Flete base y los recargos que lo afectan
El punto de partida siempre es el flete base. Esta es la tarifa estándar por mover tu mercancía del punto A al punto B, y por lo general se calcula con base en el peso o la distancia. Sin embargo, este costo es muy sensible a factores externos, que se reflejan en forma de recargos.
Uno de los más comunes es el recargo por combustible (conocido en el medio como BAF, por sus siglas en inglés Bunker Adjustment Factor). Este ajuste permite a las transportadoras compensar las subidas y bajadas en el precio del diésel o del combustible marítimo. Así se protegen de la volatilidad del mercado energético, que puede ser impredecible.
Pero no es solo el combustible. Por ejemplo, se reportó que los precios del autotransporte de carga en México subieron un 4.46% anual en enero de 2026. Esto se debió en parte a que insumos como llantas y aceites lubricantes se encarecieron más de un 1%. Puedes profundizar en las tendencias de precios del transporte para entender mejor estas dinámicas.
Gastos en origen y destino: las paradas obligatorias
Ya sea en un envío nacional o internacional, tu carga pasará por terminales, puertos o aeropuertos. Cada una de estas paradas genera costos de manejo, mejor conocidos como Costos de Manejo en Terminal o THC (Terminal Handling Charges).
Estos cargos cubren todo el movimiento: la carga, la descarga, la estiba y el traslado de los contenedores o paquetes dentro de las instalaciones. Son, en pocas palabras, una parte inevitable de la operación.
En un envío internacional, los THC pueden representar una tajada importante del costo total. No incluirlos en tu presupuesto es uno de los errores más comunes y puede comerse tu margen de ganancia sin que te des cuenta.
La clave del espacio: el peso volumétrico
¿Alguna vez te has preguntado por qué enviar un cargamento de almohadas puede salir más caro que uno de refacciones metálicas, aunque las refacciones pesen mucho más? La respuesta está en el peso volumétrico.
Las empresas de logística no solo cobran por lo que pesa tu paquete en la báscula, sino también por el espacio que ocupa en su camión, avión o barco. Para ello, calculan el volumen (largo x ancho x alto) y lo convierten a un peso "equivalente". Al final, siempre te cobrarán el valor que sea mayor: el peso real o el volumétrico.
- Ejemplo 1 (Mobiliario para e-commerce): Un sillón es relativamente ligero para su tamaño, pero ocupa muchísimo espacio en un camión. Por eso, su costo se basará en el peso volumétrico, resultando en un flete más caro.
- Ejemplo 2 (Importación de componentes): Una caja pequeña llena de baleros de acero es muy pesada, pero súper compacta. En este caso, el costo se basará en su peso real.
Esta imagen lo explica a la perfección: el precio del envío que cotizas es solo la punta del iceberg de todos tus costos logísticos.

Lo que el gráfico nos grita es que los gastos de aduana, el seguro y el almacenaje, aunque a menudo están "sumergidos" y son menos visibles, son fundamentales y pueden inflar considerablemente el costo final de tu operación.
Componentes de un flete nacional vs. uno internacional
La cosa se complica, y mucho, cuando cruzamos fronteras. Un flete internacional involucra más jugadores, más regulaciones y, por lo tanto, muchos más componentes de costo.
Para que quede más claro, aquí te dejamos una tabla que compara las diferencias clave entre mandar algo por tierra dentro de México y traer un contenedor por mar desde Asia.
Comparativa de componentes de costo en fletes nacionales vs internacionales
| Componente de Costo | Flete Nacional Terrestre (Ejemplo) | Flete Internacional Marítimo (Ejemplo) |
|---|---|---|
| Flete Base | Tarifa por kilómetro o por peso (ej. CDMX a Monterrey). | Tarifa por contenedor (TEU/FEU) o metro cúbico (LCL) (ej. Shanghái a Manzanillo). |
| Recargo por Combustible | Presente y se ajusta según el precio del diésel local. | Presente (BAF), y mucho más volátil por factores globales. |
| Costos de Manejo (THC) | Costos de maniobra en bodegas o centros de distribución. | Gastos portuarios significativos, tanto en el puerto de origen como en el de destino. |
| Seguro de Mercancía | Opcional, pero muy recomendable para mercancía de alto valor. | Prácticamente indispensable. Los riesgos en el mar y en puertos son mayores. |
| Aduanas e Impuestos | No aplica (solo se cobra el IVA sobre el servicio de transporte). | Crucial. Incluye honorarios del agente aduanal, aranceles (IGI), IVA de importación, etc. |
| Documentación | Con la carta de porte es suficiente. | Requiere un Bill of Lading (BL), factura comercial, packing list, certificados de origen, etc. |
Este desglose te ayuda a visualizar por qué un flete internacional necesita una planeación financiera mucho más detallada. Cada una de esas líneas en la tabla es un costo potencial que, si no lo anticipas, puede desaparecer la rentabilidad de tu importación o exportación.
Cómo calcular el costo real de un flete paso a paso
Calcular el costo de fletes con precisión es clave para que el presupuesto de tu empresa no se lleve sorpresas desagradables. No basta con mirar el precio base; hay que entender cómo las paqueterías llegan a la tarifa final, sobre todo cuando el tamaño y el peso de tus paquetes entran en la ecuación.

Para anticipar estos costos, hay un concepto que necesitas dominar: el peso volumétrico. Esta métrica es la que explica por qué un producto grande pero súper ligero puede costar más enviarlo que uno pequeño pero muy pesado.
El duelo entre peso real y peso volumétrico
Cuando una paquetería recibe tu envío, hace dos cosas: lo pesa en una báscula (peso real) y mide el espacio que ocupa para calcular su peso volumétrico. La regla de oro es muy simple: siempre te van a cobrar el valor que sea más alto de los dos.
La fórmula para sacar el peso volumétrico es bastante directa, pero tiene un gran impacto en el precio:
Peso Volumétrico (kg) = (Largo cm x Ancho cm x Alto cm) / Factor de conversión
En México, el factor de conversión más común para envíos por tierra es 5000. Ojo, que este número puede cambiar dependiendo del transportista o si el servicio es aéreo.
Ejemplo práctico aplicado a un e-commerce nacional
Imagina que tu empresa de e-commerce vende artículos de decoración y necesita mandar un delicado jarrón de talavera desde Puebla hasta Monterrey.
- Peso real del paquete (ya con todo el empaque protector): 10 kg.
- Dimensiones de la caja: 60 cm (largo) x 40 cm (ancho) x 50 cm (alto).
Ahora sí, vamos a calcular su peso volumétrico:
- Cálculo: (60 x 40 x 50) / 5000 = 120,000 / 5000 = 24 kg.
En este caso, aunque tu paquete apenas pesa 10 kg en la báscula, la paquetería te cobrará como si pesara 24 kg. Esto pasa porque el jarrón, aunque ligero, ocupa un espacio considerable en el camión de reparto. Un empaque más ajustado y eficiente podría bajar este costo de forma radical.
Escenario de importación para una empresa mediana
Ahora, pensemos en una empresa mediana que importa un lote de componentes electrónicos desde China.
- Mercancía: Una tarima (pallet) con 50 cajas de microchips.
- Peso real total: 300 kg.
- Dimensiones de la tarima: 120 cm (largo) x 100 cm (ancho) x 80 cm (alto).
Calculemos el peso volumétrico para un flete aéreo, que normalmente usa un factor de 6000:
- Cálculo: (120 x 100 x 80) / 6000 = 960,000 / 6000 = 160 kg.
Aquí la situación es al revés. El peso real (300 kg) es mucho mayor que el volumétrico (160 kg). Por lo tanto, el costo del flete se basará en los 300 kg. En este escenario, la densidad de la mercancía juega a favor de la empresa, porque paga por lo que realmente pesa y no por el espacio que ocupa.
Otros factores que ajustan la tarifa final
Además del peso, hay otros elementos que le pegan directamente al presupuesto final. Tenerlos en mente te ayudará a obtener cotizaciones mucho más certeras.
- Distancia y zona de entrega: No es lo mismo un envío local que uno que cruza todo el país. Las "zonas extendidas" o de difícil acceso siempre suman un cargo extra.
- Tipo de servicio: Un servicio exprés que promete entrega al día siguiente siempre va a ser más caro que una opción económica que puede tardar de 3 a 5 días hábiles.
- Seguro y valor declarado: Proteger tu mercancía contra daños o extravío añade un porcentaje sobre el valor que declaraste. Es un costo adicional, pero indispensable para artículos de alto valor.
Dominar estos cálculos y variables es fundamental. Sin embargo, hacer todo este proceso a mano para cada envío es tardado y te puedes equivocar fácil. Herramientas digitales y comparadores de envíos automatizan estos cálculos para que veas al instante cuál es la opción que más te conviene. Si quieres empezar a explorar opciones y precios, puedes aprender más sobre cómo funciona una cotización en Correos de México y otras paqueterías.
Factores externos que impactan los precios de envío
El costo de un flete nunca es una cifra fija. Piensa en él más bien como en el mercado de valores: sube y baja constantemente, influenciado por una compleja red de fuerzas económicas, logísticas y hasta geopolíticas. Para cualquier negocio que depende de envíos nacionales o importaciones, entender estas variables es clave para anticipar cambios, proteger los márgenes de ganancia y evitar sorpresas que descuadren toda la operación.
Estas fuerzas van desde factores globales, como el precio del petróleo, hasta problemas muy locales, como la seguridad en una carretera específica. Ignorarlas es como navegar un barco sin brújula: puede que llegues a tu destino, pero casi seguro pagarás mucho más en el camino.
La volatilidad de los mercados globales
Hoy en día, el mundo está más conectado que nunca. Esto significa que un evento al otro lado del planeta puede, de la noche a la mañana, encarecer tus envíos en México. La logística internacional es especialmente sensible a estas dinámicas.
Precio del combustible: Este es el factor más directo y obvio. Si el precio del petróleo sube a nivel mundial, el costo del diésel y del combustible para barcos también lo hace. Las empresas de transporte no absorben ese golpe, sino que lo trasladan directamente a sus clientes a través de los recargos por combustible.
Demanda estacional y eventos clave: Temporadas de altísima demanda como el Buen Fin en México o el Black Friday en Estados Unidos saturan por completo las redes logísticas, disparando los precios. A nivel internacional, un evento como el Año Nuevo Chino paraliza la producción en Asia por semanas, lo que provoca una ola de envíos masivos justo antes y después, inflando las tarifas de los fletes marítimos.
Congestión en puertos y rutas: Un cuello de botella en un puerto clave como Manzanillo o Lázaro Cárdenas, o en gigantes logísticos como Shanghái o Long Beach, crea un efecto dominó. Los barcos esperan más tiempo para descargar, los contenedores empiezan a escasear y los precios se disparan por la simple ley de oferta y demanda.
Un ejemplo clarísimo fue lo que pasó con los fletes marítimos a principios de 2024, que de repente subieron un 16%, alcanzando los US$ 2,557 por contenedor de 40 pies. Este pico, impulsado por la demanda justo antes del Año Nuevo Lunar en China, puso en jaque a muchos importadores mexicanos que dependen de esas rutas. Puedes conocer más sobre cómo estos aumentos desafían a los exportadores y así planificar mejor tus operaciones.
El impacto del entorno local en México
Si bien los factores globales tienen un peso enorme, la realidad logística dentro de México tiene sus propias reglas del juego que afectan directamente el costo de fletes por tierra.
La infraestructura, por ejemplo, juega un papel fundamental. Una red de carreteras en mal estado no solo alarga los tiempos de tránsito, sino que también dispara los costos de mantenimiento de los camiones, un gasto que inevitablemente se refleja en la tarifa final que pagas.
El fenómeno del nearshoring, aunque es una gran oportunidad para México al atraer inversión extranjera, también está metiendo presión y elevando los costos logísticos internos. Más empresas compitiendo por el mismo espacio en camiones y bodegas se traduce en mayor demanda y, por lo tanto, en precios más altos.
Además, la seguridad en las carreteras es un factor de costo crítico. Las rutas con altos índices de robos obligan a las empresas transportistas a invertir mucho más en medidas de seguridad: custodias, rastreo satelital avanzado y seguros de carga más caros. Todo este "costo de riesgo" se integra directamente en la tarifa del flete. Es importante recordar que, dependiendo de la paquetería, los costos de envío de Estafeta y otros proveedores pueden variar según qué tan segura sea la ruta.
Finalmente, las regulaciones del gobierno, como cambios en las normas de pesos y dimensiones para camiones o nuevos requisitos fiscales como la Carta Porte, también añaden complejidad administrativa y costos operativos que terminan impactando el precio final que paga el cliente.
Estrategias efectivas para reducir el costo de fletes
Entender de dónde viene el costo de fletes y qué factores externos lo inflan es solo la mitad del juego. La otra mitad, la que de verdad impacta en tu bolsillo, es saber aplicar las tácticas correctas para mantener esos números a raya. Por suerte, hay estrategias ya probadas que cualquier negocio puede poner en marcha para no gastar de más en logística.

Ojo, la clave no es irse a ciegas por la opción más barata. Se trata de tomar decisiones inteligentes que encuentren el punto exacto de equilibrio entre costo, velocidad y calidad del servicio. Es aquí donde la teoría se convierte en ahorro real para tu operación.
Optimización del embalaje y la carga
Una de las formas más directas de bajarle al costo es atacar el famoso peso volumétrico. Si usas cajas demasiado grandes con un montón de relleno, básicamente estás pagando por enviar aire.
- Embalaje a la medida: Utiliza cajas que se ajusten lo mejor posible al tamaño de tus productos. Con esto no solo reduces el peso volumétrico, sino que también usas menos material de relleno y proteges mejor la mercancía.
- Consolidación de carga (LTL/LCL): Si tus envíos no son tan grandes como para llenar un camión completo (FTL) o un contenedor, la carga consolidada es tu mejor amiga. Compartes el espacio con otros y pagas solo por tu pedacito. El ahorro es considerable.
Planificación y negociación estratégica
Anticiparse a cómo se mueve el mercado y negociar con los transportistas desde una posición sólida puede hacer una diferencia brutal en tus tarifas. En logística, improvisar casi siempre sale caro.
Una buena planificación te ayuda a esquivar los picos de demanda y los recargos de último minuto. Enviar tu mercancía en temporadas de poca actividad puede significar un ahorro de hasta un 20-30% comparado con las tarifas de temporada alta.
Para clavarse más en los retos y tácticas de optimización, vale la pena echarle un ojo a la gestión de costos en empresas de delivery como Stuart, donde cada centavo cuenta para ser rentable.
La tecnología como tu principal aliado
A estas alturas, la tecnología es la herramienta más potente que tienes para optimizar el costo de fletes. Intentar manejar todo a mano es una receta para el desastre: es lento, ineficiente y te expones a errores que cuestan.
Una plataforma comparadora de paqueterías como Enviando te pone en una sola pantalla las ofertas de docenas de transportistas. Con un par de clics, comparas precios, tiempos de entrega y calidad de servicio para elegir la mejor opción para ese envío en particular. Esto no solo te asegura el mejor precio posible cada vez, sino que también automatiza la creación de guías y el rastreo, liberando un montón de tiempo para tu equipo. Al final, optimizar los costos de envío en tu e-commerce se traduce directamente en un mayor margen de ganancia.
Almacenaje y servicios de fulfillment
Si tu empresa maneja un alto volumen de ventas online, delegar el almacenaje y la preparación de tus pedidos (fulfillment) puede ser una jugada maestra. Un socio logístico puede guardar tu inventario en bodegas ubicadas estratégicamente, mucho más cerca de donde viven tus clientes.
Esta simple estrategia reduce muchísimo las distancias de la "última milla", que es la parte más cara de toda la entrega. Además, estos centros de fulfillment manejan volúmenes tan bestiales de envíos que consiguen tarifas negociadas que un negocio por sí solo jamás podría obtener.
Preguntas frecuentes sobre el costo de fletes
A lo largo de esta guía hemos desglosado qué hay detrás del costo de fletes. Sin embargo, en el día a día, es normal que salten dudas muy concretas. Esta sección está pensada para darte respuestas claras y al grano sobre las preguntas más comunes que enfrentan negocios como el tuyo.
El objetivo es reforzar los conceptos clave que ya vimos y darte soluciones prácticas que puedas aplicar hoy mismo para optimizar tu logística, sin importar si tienes un e-commerce, una PYME que importa mercancía o una operación a mayor escala.
¿Cómo puedo reducir el costo de fletes en mi e-commerce?
Bajar el costo de fletes en un e-commerce es una meta constante y, por suerte, totalmente alcanzable si te concentras en tres puntos estratégicos. Cada uno ataca un problema distinto, desde cómo empacas hasta la tecnología que usas.
Primero, lo más inmediato y efectivo es optimizar tu embalaje. El objetivo es simple: reducir el impacto del peso volumétrico. Usa cajas que se ajusten lo más posible al tamaño de tus productos para no terminar pagando por enviar aire. Esto no solo te ahorra dinero, sino que también disminuye el uso de material de relleno.
Segundo, si ya tienes un volumen de envíos constante, no tengas miedo de negociar. Habla directamente con las paqueterías para conseguir tarifas preferenciales. Las transportadoras valoran a los clientes leales y suelen estar abiertas a ofrecer descuentos importantes a cambio de un flujo de negocio seguro. Ten a la mano tus datos históricos de envíos para respaldar tu propuesta.
Tercero, y quizás la estrategia más potente, es usar un comparador de envíos. Plataformas como Enviando te muestran en un solo lugar las ofertas de múltiples transportistas. Esto te da el poder de elegir siempre la mejor tarifa o el servicio más conveniente para cada envío, en lugar de casarte con un solo proveedor. Además, centralizan la gestión de guías y el rastreo, ahorrándote un montón de tiempo y dinero operativo.
¿Qué es el peso volumétrico y cómo afecta mis costos?
Imagina que el camión de la paquetería es un rompecabezas. El peso volumétrico, o peso dimensional, es la métrica que usan para saber qué tan grande es la pieza que ocupa tu paquete. Es su forma de cobrar de manera justa por los envíos que son muy grandes pero ligeros.
La fórmula es simple: (Largo x Ancho x Alto) / 5000 (este último número es el factor de conversión más común para envíos terrestres en México). La paquetería calcula este valor y lo compara con lo que pesa tu paquete en la báscula. La regla de oro es: siempre te van a cobrar por el valor que sea mayor.
Entender esto es crucial porque golpea directamente tu rentabilidad. Si vendes productos voluminosos pero que no pesan nada —como cojines, lámparas o cajas de botanas— lo más seguro es que estés pagando por el espacio que ocupan, no por su peso real. Reducir el tamaño de tus cajas, aunque sea por unos pocos centímetros, es una de las formas más directas y eficaces de mantener a raya el costo de fletes.
¿Qué costos adicionales debo prever al importar de China?
Importar desde China es mucho más que solo pagar el flete del barco o del avión. Uno de los errores más comunes, y más caros, es ignorar los costos adicionales que pueden convertir una importación rentable en un dolor de cabeza financiero.
Además del transporte principal, asegúrate de presupuestar esto:
- Gastos en puerto (THC): Cubren la carga, descarga y todo el manejo de tu contenedor, tanto en el puerto de origen en China como en el de destino en México.
- Despacho aduanal: Aquí entran los honorarios de tu agente aduanal, la gestión de documentos y todos los trámites para que tu mercancía pueda entrar legalmente al país.
- Impuestos y aranceles: El Impuesto General de Importación (IGI) y el IVA son los protagonistas. Su monto depende del valor de tu mercancía más el flete y el seguro, y de la fracción arancelaria de tu producto.
- Demoras y almacenaje: Si tu contenedor se queda atorado en la aduana más tiempo del debido, empezarás a pagar multas por cada día que pase. Tener toda tu documentación en perfecto orden es vital para evitarlo.
- Seguro de la mercancía: Proteger tu inversión contra daños o pérdidas durante el largo viaje por mar no es un lujo, es una absoluta necesidad.
Lo más sano es pedirle a tu proveedor logístico una cotización que te desglose cada uno de estos conceptos con total transparencia. Así podrás calcular el costo real de tu importación y evitar sorpresas que desequilibren tu presupuesto.
¿Cuándo debo usar carga consolidada (LTL) en vez de un camión completo (FTL)?
Elegir entre Carga Consolidada (LTL) y Camión Completo (FTL) es una decisión que depende completamente del tamaño, la urgencia y el tipo de mercancía que necesitas mover.
La Carga Consolidada (LTL – Less Than Truckload) es tu mejor aliada para envíos que no son lo suficientemente grandes como para llenar un camión entero. Bajo este modelo, compartes el espacio del vehículo —y por lo tanto, el costo del flete— con otras empresas. Es una solución súper económica, ideal para PYMEs y envíos frecuentes de poco volumen. La única "desventaja" es que el tiempo de tránsito puede ser un poco más largo, ya que el camión hace varias paradas.
Por otro lado, el Camión Completo (FTL – Full Truckload) se reserva para cuando tu carga es lo suficientemente grande como para ocupar todo el camión. El vehículo se dedica 100% a tu mercancía y viaja directo de tu punto de origen al destino. Es más rápido, más seguro y hay menos manipulación de la carga.
En resumen: usa LTL para ahorrar dinero en envíos pequeños o medianos que no tienen una urgencia extrema. Elige FTL para cargas grandes, envíos de alto valor que necesiten más seguridad, o cuando la velocidad de entrega es absolutamente crítica para tu operación.
Optimizar el costo de fletes no es una tarea de un solo día, sino un proceso continuo de análisis y ajuste. Con las estrategias correctas y la tecnología de tu lado, puedes transformar tu logística de un simple costo a una verdadera ventaja competitiva. En Enviando estamos para ayudarte a implementar los servicios que tu empresa necesita para crecer. Descubre cómo podemos simplificar y abaratar tus envíos hoy mismo.



